Existen varias leyendas sobre el origen de la fe mercedaria en Jerez, muchas conservadas en manuscritos del archivo mercedario de la ciudad. La más popular narra que la fundación del Convento de la Merced en la ciudad de Jerez se realizó sobre el terreno donde antes había existido una fábrica de tejas, del que aún se conservaban el horno donde se cocían ladrillos y tejas.
La imagen de Nuestra Señora de la Merced fue encontrada, según la tradición, en un horno de cocer tejas y ladrillos en el año de 1268, al efectuarse la fundación del Convento por San Pedro Pascual, siendo a partir de ahí venerada por los pobladores de Jerez.
Al intentar derruirlas para hacer los cimientos del convento, se cuenta que dieron con una oquedad con un pequeño nicho donde se encontraba la imagen de la Virgen, ennegrecida por el humo de la fábrica de tejas.

El origen del patronazgo se remonta al siglo XIV cuando los frailes de la Orden se establecieron en la ciudad, tras la Reconquista por parte del Reino de Castilla, en una zona un poco más alejada que la entonces Ermita de Santiago.

Adquirió rápidamente popularidad en los inicios del siglo XV, ya que consta su asistencia en 1410 a actos religiosos en la ciudad.
