Saludo y felicitación de Pascua de Resurrección
A TODOS LOS HERMANOS DEL TRANSPORTE:
Les envío mi cordial saludo de Pascua de Resurrección, teniendo en cuenta que nos une una sola fe en el Señor Jesús del Consuelo en el Desprecio de Herodes y Madre de Dios de la Misericordia.
Celebramos la Pascua, no sólo como memoria sino también, y sobre todo como profecía. La liturgia nos ha conducido a hacer memoria de todo lo que Jesús dijo e hizo, en lo que respecta al triduo Pascual. Hemos podido actualizar y vivir aquel momento de intimidad que Jesús tuviera con sus discípulos cuando los congregó en el cenáculo; cuando instituyó el sacramento de la Eucaristía. Todos hemos recibido el encargo de ser instrumentos de la gracia divina al servicio del pueblo de Dios. Cómo soportar ser instrumentos reales de Jesús que nos ha dado la potestad de hacerlo presente en las calles de nuestra ciudad. Aunque este año no lo hemos podido hacer visiblemente, estoy seguro de que desde el sacrificio y la fe llevaremos ese encargo de otra manera diferente: somos testigos del consuelo y la misericordia para llevar su mandato de amor allá por donde nos encontremos: “Os doy un mandamiento nuevo: Amaos unos a otros como yo os he amado. Vuestro amor mutuo será el distintivo por el que todo el mundo os reconocerá como discípulos míos” (Jn 13, 34-35), que nos ha removido la conciencia para revisar nuestras relaciones de hermandad que se manifiestan más allá de la cofradía. Debo decir que me alegro sobremanera cuando constato el esfuerzo por construir
relaciones fraternas genuinas, sobre todo, cuando se prueba la generosidad y paciencia con los hermanos mayores, enfermos y vulnerables por diferentes circunstancias de la vida; aunque también, es cierto, que, en algunos casos, que son los menos, hay que exhortar a superar resistencias para acoger amorosamente a los hermanos que ofrecen algún conflicto. La celebración de la Pasión del Señor ha provocado, seguramente, tener presente que aquel dramático acontecimiento se sigue replicando en distintos momentos de la hermandad. Pero Jesús sigue padeciendo y muriendo en tantos hermanos nuestros que son víctimas de la violencia, de la guerra y de tantos abusos de poder que van marcando cruentamente la vida de tantos inocentes. Ante lo cual, rezando podríamos pedir a nuestros titulares que nos confirmen con su gracia divina para seguir realizando prontamente la verdadera procesión que se nos pide y a la que estamos llamados como hermandad redentora y mercedaria.
Que el Señor del Consuelo resucitado, nos conceda superar nuestros miedos y temores, y que, con seguridad, podamos también nosotros cargar la cruz redentora, con la certeza de que como Él podremos llegar un día a la victoria, con la presencia querida de nuestra Santísima Madre de la Misericordia, Reina del Trasporte.
¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!
Vuestro director espiritual
Fray Felipe Ortuno Marchante, O. de M.
Comendador de la Merced

